Fran Simó

Passengers: de la Kodak Brownie al iPhone

Aunque parezca que la iPhoneography se trata de un grupo de aficionados adictos y tecnócratas que no pueden dejar su móvil tranquilo, en realidad, es la continuación de un fenómeno que comenzó con la aparición de la cámara Kodak Brownie en febrero de 1900 y que se ha desarrollado desde entonces.

La Kodak Brownie es reconocida como el principio de la masificación de la fotografía. Con ella nació el término snapshot: una fotografía hecha sin pensar con un disparo rápido, sin ninguna intención artística o documental que normalmente no está bien enfocada, ni bien encuadrada, en la que el sujeto acostumbra ser la vida diaria, cumpleaños, atardeceres, mascotas o viajes.

Woman reading, about 1890 National Media Museum – Kodak Gallery Collection

Two men on the deck of a ship, about 1890 National Media Museum – Kodak Gallery Collection

Pero los snapshots evolucionaron en varios sentidos. Se han constituido en la reserva de la memoria visual, especialmente en Estados Unidos, donde se han hecho muchas investigaciones, publicaciones y exposiciones a partir de snapshots anónimos.

A mediados de los 60, John Szarkowski, director del departamento de fotografía del MoMA, promovió el término estética snapshot al referirse a un estilo que identificó en las fotos de Diane Arbus, Lee Friedlander y Garry Winogrand. Con estas fotos, que parecían aleatorias, casuales, con una temática aparentemente sin importancia, organizó una exposición “New Documents” en 1967 en el museo. Aunque la intención de Szarkowski iba más allá, muchos consideran esta exposición como el reconocimiento formal de la street photography.

Así, el disparo descuidado y el aparentemente descuidado, se unen consiguiendo una relevancia en la cultura y la documentación histórica consolidando una estética más compleja que la tradicional imagen perfeccionista de foco preciso, composición matemática y temática trascendental.

En los 90, la fotografía snapshot fue rebautizada como Lomografía y convertida en una marca registrada. Mientras el mercado se esforzaba en crear cámaras cada vez más perfectas, los lomógrafos se volvían adictos a unas lentes de plástico soviéticas y escribían 10 reglas de oro que reforzaban el espíritu ubicuo, instantáneo, veraz y repetible de la fotografía. Pero sus reglas y su estrategia de mercado, también rescatan el placer de fotografiar.

La Lomografía defendiendo la captura y proceso analógico, curiosamente, se populariza por medios digitales, especialmente a través de Flickr. En el mismo momento que las cámaras digitales empiezan a ser comercializadas en masa.

Pero las nuevas cámaras digitales no tenían ese look tan atractivo de la Lomografía. Eran lentas o muy caras e implicaban un conocimiento técnico, un cierto orden de trabajo y pesaban mucho. Estas características les quitaban el espíritu divertido, ubicuo, instantáneo y casual.

Entre los dos mundos aparecieron las cámaras de los móviles. Pero la revolución de la fotografía móvil tuvo que esperar a que éstos tuvieran conexión a Internet y software para transformar una captura mala en una imagen “lomo”. La clave de este nuevo paradigma no era la estética que se adoptó de la Lomografía, ni la captura digital. La clave era la publicación in-situ de lo que se estaba capturando en dos clicks.

Aunque a muchos les molesta el uso del término iPhoneography tenemos que reconocer que la popularización, a niveles masivos, del uso de redes sociales en dispositivos móviles fue producida por el iPhone. No fue hasta que Apple rediseñara completamente la experiencia de usuario con la pantalla táctil, software sencillo, una tienda de aplicaciones y una integración real con los ordenadores y sus iPods que “la masa” no comenzó a utilizar Internet de manera diaria en los “teléfonos”. Además, tanto Lomography como iPhoneography son útiles como etiquetas para distintas etapas del proceso histórico.

Casi todas las aplicaciones de fotografía para iPhone permiten compartir las imágenes, nacen sociales, es parte del código genético del iPhone. En los primeros tiempos, Polarize e Hipstamatic dejaban la socialización a redes de terceros como Flickr.

Instagram escogió crear su propia red social “exclusiva para instagramers”, en la que únicamente se puede publicar desde un iPhone y que, al principio, solamente se podía ver desde un iPhone. Esta idea “tan cerrada” consiguió 10 millones de usuarios en su primer año ¿por qué? Todo está en el nombre. Instagram no sólo es la continuación estética de la Lomografía, sino que potencia sus 10 reglas de oro. Siempre llevamos el móvil, no nos preocupamos de la trascendencia al disparar con él porque “es un móvil” y la captura no cuesta dinero, no hay opciones complejas y tampoco nos importa demasiado cómo quedará. Esto hace que no interfiera en tu vida, activas la cámara y disparas. Pero además, la tienes en el instante y la puedes compartir en la red Instagram, Tumblr, Posteourus, Twitter, Facebook, Mail…

El instante, el disparo irreflexivo, la sexta regla, es la clave del éxito de la Lomografía. Instagram destroza el único momento de reflexión que le podía quedar al proceso analógico, elimina la posibilidad de volver a ver la fotografía con otros ojos al recibirla revelada.

Desde la Brownie hasta la LC-A no hay mayores cambios más que el color. El iPhone, sus aplicaciones y las redes sociales que tienen detrás potencian hasta el infinito la escénica del snapshot. Instagram es la base de datos de los snapshots de hoy.

El interés de Barcelona Photobloggers en la telefonía móvil y la street photography no es reciente, y una de las consecuencias es Passengers, un libro de street photography centrado en el transporte público y sus habitantes que presentamos hoy. Con las fotos de Marcelo Aurelio, Godo Chillida, Benjamín Julve y las mías he hecho una edición con varias cosas en mente. Ilustrar el potencial artístico de la telefonía móvil reforzando nuestra creencia de que lo importante no es la tecnología sino los ojos que la usan. Acercar la idea más atractiva de la iPhonoegraphy: la inmediatez con una web que nos permite mostrar, no solo una selección de las mejores fotos, sino lo que estamos haciendo ahora mismo. Y, por supuesto, la de crear algo hermoso.

Passengers no es un libro de fotografía irreflexiva. Nos gustaría pensar que continuamos la tradición de la estética snapshot de Szarkowski, Lee Friedlander, Garry Winogrand y Robert Frank, pero en directo.

Es imposible considerarlo irreflexivo: es un libro. Ha tenido un proceso de edición, preparación de textos, traducción, producción y publicación. Escogemos los sujetos, los temas y las situaciones con una intención anterior. Buscamos una estética definida que se alimenta de toda nuestra experiencia previa como fotógrafos y amantes de la fotografía de calle.

El libro está disponible en castellano e inglés, en tapa dura, blanda y en varios formatos electrónicos de descarga gratuita. Más información en la web del libro.

Passengers no es sólo un libro de street photography. Tiene una característica diferencial, todo el proceso de captura, edición, post-procesado y publicación de nuestras fotos se hace desde la calle, desde el mismo lugar donde está el sujeto, muchas veces a un metro de distancia. Además de robarles fotos las publicamos en Internet frente a ellos.

Por eso Passengers, continúa aquí:

http://passengers-streetphotography.com/
…en directo, ahora, lo que estamos viendo, capturando y publicando ahora mismo. Como un proceso participativo que esperamos poder abrir a más autores pronto.

La fotografía es tecnología y mercado para que el fotógrafo la haga emoción, documento, mensaje, lucha…

Originalmente publicada para http://passengers-streetphotography.com/

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