Página en borrador. Notas sobre ideas a desarrollar.
El viaje y el turismo
Nací en una ciudad de cincuenta mil habitantes que en temporada turística, dos meses, recibía un millón de visitantes (números de 30 años atrás).
Una ciudad joven construida por inmigrantes con una visión empresarial.
El turismo es la actividad económica principal, que mueve a todas las demás.
En mi infancia no poder caminar por la calle principal del pueblo porque los turistas te aplastaban era lo normal. La densidad de personas en aquellos tiempos era como la de un recital de rock frente al escenario. Para pasar entre la gente tenías que separar a las personas.
Evidentemente, los atascos de coches eran increíbles. El suministro de agua estaba al limite y la contaminación al máximo. Ruido, luces, excesos en discotecas, teatro “destape”, playas en las que no cabía “ni un alfiler”… lo normal.
Lo normal
Cuando escucho las quejas de los mallorquines sobre el turismo masificado mi primera reacción siempre es: lo normal… ¿de qué estamos hablando? Pones una anuncio para que vengan turístas y como donde vives es bonito y lo has vendido bien, pues vienen… y cada vez vienen más… y tu lugar, pues peta… lo normal.
Estadísticamente hablando lo normal suele referirse a aquello que es lo más probable que ocurra. En el lenguaje coloquíal también suele relacionarse con lo normado. Que sea altamente probable o que siga una norma no quiere decir que esté bien.
Creo en el viaje, creo en el turismo… pero evidentemente “hay espacio de mejora” en cómo se gestiona el turismo.
Hay espacio de mejora
No podemos ignorar que vivimos la consecuencia de nuestros actos y que muchas economías familiares dependen de la industria del turismo.
Proponer “tourist go home”, para mi, es inmaduro. Niega el pasado (a los turistas los llamamos nosotros), niega la parte buena (casi toda la infraestructura actual de Mallorca solo existe porque se construyó para el turismo) y, sobre todo, impide ver una solución intermedia. Es una pataleta de un niño, inmaduro e inconsciente.
Muchos activistas, espcialemente en el arte, se encienden ¡contra el maldito capitalista que se lleva los millones a costa de …(lo que sea)!, pero suelen olvidarse de los trabajadores y sus familias que se llevan un sueldo por un trabajo que da un valor a alguien, en este caso a los turistas… turistas que también son trabajadores que en muchos casos ahorran con la ilusión de viajar y descansar… turistas que pronto serán también maldecidos por los mismos que ya han viajado por medio mundo.
Oferta y demanda
Oferta: aumentar opciones.
Demanda: el viaje como escape y negación… deja de escaparte, si no puedes con tu día a día, cambia eso, no te tires en la playa a olvidar y rostizarte al sol, ¡ves al psicólogo! ¡Divórciate! ¡Deja tu trabajo!
Si los que vienen, lo hacen por las razones equivocadas, los destinos pierden su identidad. Porque estos visitantes nos están interesados en el lugar, sus gentes, su cultura o su historia. Por eso parece normal que en todos los destinos haya un McDonalds o un Zara.
Think globally, act locally.
Cómo vendemos viajes, cómo viajamos y a dónde tiene una parte que se puede abordar globalmente, pero cómo afecta a un territorio y qué necesita ese lugar para estar en equilibrio es algo local.
El viaje, el turismo, la tecnología, la IA y la pandemia
El turismo de masas está muy vinculado a Internet. La generación del mito del destino, del viaje en sí mismo,
la capacidad de obtener información de los destinos, la expansión de los medios de pago digitales,
los sistemas de reservas, tanto de movilidad, alojamiento y servicios facilitan y potencian la industria del turismo
de una forma que era muy difícil de imaginar hace 25 años.
Entre feeds de influencers y resultados de búsqueda filtraos y ordenados por algoritmos…
El viaje pausado
¿Sería posible la combinación de un viaje en libertad, sin aglomeraciones, accesible a todos, que no destruya destinos y que ayude a los corazones a crecer?